Pestiños, buñuelos, leche frita… Son sabores de la infancia que merece la pena recuperar. Ponte manos a la obra y prepáralos como siempre, pero con un poco menos de azúcar.
Existen muchas recetas que añaden huevo a la leche frita, a mi especialmente me gusta.
Tu también puedes hacerlo de esta manera y a mí personalmente me recuerda a crema pastelera, este toque está muy delicioso.
El reposo es importante la clave es que la masa repose en la nevera el tiempo suficiente para que coja cuerpo y se pueda cortar y manipular. Si no, es imposible de manipular este postre.
Si no, es imposible de manipular este postre.
Una vez que la masa ha reposado y tiene la firmeza adecuada, llega el momento de la verdad: el rebozado y la fritura. Corta la masa en porciones, tradicionalmente en cuadrados o rombos.
Para conseguir esa costra exterior perfecta que contrasta con la cremosidad interior, pásalos primero por harina y luego por huevo batido. Este doble rebozado garantiza que no se rompan al freír.
El truco clave está en la temperatura del aceite. Necesitas que esté bien caliente, alrededor de 170-180°C, pero sin que llegue a humear.
Si el aceite está demasiado frío, la masa absorberá mucha grasa y quedará pesada; si está demasiado caliente, se quemará por fuera antes de que el interior se caliente y quede fundente.
Fríelos en tandas pequeñas para no bajar la temperatura del aceite. Dales la vuelta con cuidado hasta que estén dorados por ambos lados. Al sacarlos, déjalos escurrir unos segundos sobre papel de cocina absorbente.
El toque final, y para muchos el mejor, es el rebozado de azúcar y canela. Prepara un plato hondo con tu mezcla de azúcar y canela en polvo.
Pasa cada porción por esta mezcla mientras aún están calientes, pero no recién salidas del aceite (así evitas que el azúcar se derrita demasiado). El calor residual hará que la mezcla se adhiera perfectamente, creando esa capa dulce y aromática.
Preparación, de cómo hacer leche frita
- Lava las cáscaras de los cítricos y sécalas. Ponlas en un cazo con la rama de canela y vierte la mitad de la leche.
- Lleva a ebullición y cuece a fuego suave durante 5 minutos; retira, cuécela y pon la leche aromatizada de nuevo en el cazo.
- Disuelve la maicena en la leche restante fría. Agrégala 100 gramos de azúcar y pasa esta mezcla al cazo con la leche caliente; remueve bien y cuece unos 8 minutos a fuego suave y sin dejar de remover, hasta que espese.
- Unta con aceite una fuente cuadrada de paredes bajas y vierte la masa.
- Alisa la superficie y deja que se enfríe. Y luego, pásala a la nevera y deja que repose al menos 4 horas para que se endurezca.
- Corta la masa en porciones, rebózala en harina y, luego, en huevo batido; fríelas en abundante aceite caliente, hasta que se doren todos los lados y escurra la sobre papel.
Espolvoréalas la con la canela mezclada con el azúcar restante.
Y sírvela fría, esta receta de cómo hacer leche frita.

